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Dichos y refranes de los más cerdos

El cerdo, y en particular el cerdo ibérico, es un animal que está completamente integrado en el imaginario, las costumbres, la sociedad y la gastronomía española. Un buen ejemplo de ello es su amplia presencia en el refranero español.

Los refranes, que muestran la sabiduría popular, son tan importantes para la idiosincrasia española como pueden ser los proverbios para otras culturas. Te señalamos algunos de los refranes cerdos más populares.

El cerdo y los refranes

“No llenarás la panza, si no haces una buena matanza”. Este es uno de esos refranes cerdos que muestra la importancia que tenía antaño el cerdo para las familias, pues era uno de los principales sustentos alimenticios en el hogar.

Este animal ha potenciado nuestra forma de comunicarnos, aunque es cierto que en la mayoría de ocasiones esos refranes cerdos tienen tintes despectivos, y no es para menos, pues la palabra cerdo sigue siendo sinónimo de persona sucia o grosera o ruin.

Sangrar o comer como un cerdo es no tener control y mostrar falta de decoro. La envidia cuando es cochina, como el dinero, es despreciable. Otra expresión muy común es aludir al momento en que a la cerda o la puerca se le tuerce el rabo, lo que implica que una situación pasa a ser problemática, que no tiene remedio.

Existen infinidad de refranes cerdos en la sabiduría popular española: “Al hombre pecador, la puerca le pare perros”, “el peor marran se come la mejor bellota”, “vida de cerdo, engordar para morir”, “en martes, ni tu hija cases, ni tu puerco mates”.

Todos estos dichos, y muchos más, hacen referencia al propio animal, pero no a sus viandas. “Del cerdo hasta los andares”, “olla con jamón y gallina, canela fina”, “el chorizo no es dañino si se cuece con buen vino”, son otros de esos refranes cerdos que sí aluden a esos productos derivados de este animal. Como vemos, hay refranes cerdos para todos los gustos. Nos hemos dejado muchos atrás, pero lo que sí queda demostrado es que no se entiende la idiosincrasia del pueblo español sin el gorrino a su vera.