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Cómo conservar un jamón

El jamón ibérico, cuando está entero, con hueso, y no se va a consumir de manera inmediata, debe mantenerse en un lugar fresco y seco, alejado de la luz directa, a ser posible colgado de una cuerda o argolla, para que toda la pata se airee de manera homogénea.

Si toca conservar el jamón ibérico por un periodo largo de tiempo, más de un mes, es aconsejable aplicar un poco de aceite de oliva o girasol por toda la pieza con la ayuda de un trapo. La parte más sensible de la pata es cara interna, cercana a la cadera y al hueso. Si aplicas un poco de grasa cada dos semanas con este método vas a conseguir que el jamón no se reseque mucho.

¿Y cómo conservarlo una vez se abre?

Cuando ya decides iniciar el corte deberás retirar la corteza y parte de la grasa de cobertura, pero no toda, pues esa puede servir para tapar el jamón ibérico con su propia grasa y que esto sirva de agente de conservación sin que se deshidrate. Sobre esas capas de grasa ya sí va un trapo de algodón negro.

En caso de que la pieza se vaya a consumir por completo en 48 horas o, a lo sumo, en tres días, se puede sustituir el trapo por un film transparente, pero no más tiempo porque se puede generar moho. Para continuar con el corte lo único que hay que hacer es retirar el trapo, retirar también la grasa que ha permitido que la pata se mantenga hidratada y ponerse manos a la obra.

Los jamones no tienen fecha de caducidad, pero sí se van resecando, así que lo recomendable es consumirlo en pocas semanas, en un plazo de un mes sigue conservando todo su sabor y textura. En ese tiempo, no olvides seguir estos consejos sobre cómo conservar un jamón ibérico.