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Beneficios del jamón ibérico en la lactancia materna

El consumo moderado de jamón ibérico aporta beneficios indiscutibles para la salud por el contenido proteico de este alimento, la presencia de grasas saludables, vitaminas y oligoelementos.

La ingesta de jamón está recomendada en todas las etapas vitales, incluida en la lactancia materna. Las mujeres, cuando son madres, pueden tomar jamón ibérico, ya que la leche materna es el alimento esencial de los recién nacidos en sus primeros meses de vida.

El 50% de la leche materna está compuesto por grasas, así que si la madre ingiere grasas saludables, esto se traduce en mayores beneficios a nivel de desarrollo de su bebé.

Qué aspectos beneficiosos conlleva la ingesta de jamón durante la época de lactancia

Varios estudios científicos (Uauy y Hoffmann, Kent et al. Pediatrics, Ballard y Morrow) demuestran que la dieta de la madre puede influir de manera activa en la composición de la leche materna y en el desarrollo del bebé en sus primeros meses de vida.

Una ingesta moderada de jamón ibérico impulsa la producción de leche materna con un contenido de grasa adecuado para el desarrollo del bebé, con suficientes ácidos grasos que favorecen la protección ante infecciones.

A su vez, un segundo aspecto positivo del jamón ibérico es que es un alimento muy proteico, por lo que se recomienda tomar en meriendas y cenas de madres lactantes, para que las tomas nocturnas o de primera hora de la mañana sean contundentes en cuanto a nivel de grasa.

Durante la lactancia no existe el riesgo de toxoplasmosis que sí ocurre durante el embarazo. En cualquier caso, la ingesta de jamón ibérico en la madre durante los primeros meses de vida del bebé es recomendable que sea moderada, únicamente con jamón ibérico de calidad y acudiendo, siempre que sea posible, a piezas de larga curación, pues el riesgo de desarrollo del protozoo que provoca esta enfermedad es más reducido.