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Recetas con jamón ibérico

El jamón ibérico Manchenieto gusta de tomarse loncheado, con unos picos o un trozo de pan, en un bocadillo, pero como dicen que del cerdo hasta los andares, traslademos esta idea al jamón, con recetas más o menos sorprendentes pero que van más allá de tomar este producto como acompañante.

Caldo de jamón ibérico

La receta consiste en hacer un caldo que posteriormente podremos utilizar para carnes, arroces o como consomé. Los ingredientes que necesitamos son huesos de jamón, patata, agua mineral, nata y mantequilla. Además, debemos añadir calabacín y zanahoria como verduras.

La elaboración se inicia cociendo la patata y el hueso del jamón en agua caliente, pero sin que hierva, hasta que se reduzca todo a un tercio del agua. Posteriormente, trituramos la patata, la nata y la mantequilla, colamos todo y dejamos reservar.

Las verduras las escaldamos en agua con un poco de sal, cortamos la cocción con agua en hielo y las reservamos. Finalmente, partimos la patata y el calabacín dejando las pequeñas zanahorias íntegras. Para servir junto al caldo hay que rehogar nuevamente las verduras en un poco de mantequilla y aceite con sal durante un minuto. Si lo deseamos podemos cocer un hueco y añadirlo al caldo y las verduras.

Polvo de jamón ibérico

Otra receta, como la anterior, que sirve para aprovechar al máximo el jamón ibérico Manchenieto. Únicamente necesitamos jamón, los últimos recortes en forma de taquitos. La clave es picar estos trozos muy bien a cuchillo y secarlos al horno a baja temperatura, unos 70 grados, durante tres horas.

Pasado ese tiempo, trituramos estos cortes con un molinillo de café o un robot de cocina. El polvo resultante va a depender de la velocidad de trituración. Posteriormente, podemos usar el resultado como condimento para otros platos.

Tartar de jamón ibérico

Otra receta innovadora en la que hacemos uso del jamón pero en una textura muy original, su grasa. Los ingredientes que acompañan al jamón son solomillo de vaca, aceite de oliva virgen y sal.

La preparación se inicia obteniendo grasa blanca y rosada de jamón ibérico Manchenieto y fundiéndola al baño maría tres horas a 50 grados. Debemos introducir la grasa en una bolsa envasada al vacío.

El solomillo hay que picarlo bien a cuchillo e ir añadiendo la grasa y la sal poco a poco, sin dejar de integrar todo. El aceite, que también se incorpora, ayuda a ligar todos los ingredientes. Cuando conseguimos esto, podemos servir el tartar sobre una tosta de pan y acompañar todo de queso manchego fundido o frutos secos.